Serendipia, por María Serrano
¿Qué? – contestó él con aire distraído mientras terminaba de fregar los platos. *** Ella lo miraba intensamente apurando su taza de té. Adoraba observarle realizar las tareas cotidianas; pensaba...
Un suspiro le despertó y recordó la noche anterior, los juegos de palabras, las sonrisas cómplices cargadas de deseo contenido, aquella mirada precursora de la pasión que vendría, rodeada de una calma que no era tal.
Muchos fueron los segundos de espera, las horas de chat a deshoras, el juego de conocer otra vida, el libro de dos vidas que se entrelazan hasta fundirse en la primera de muchas noches.
Un suspiro le despertó y un beso le cubrió de sonrisas el corazón.
Una noche de pasión. Una mañana de ilusión.