Se levantaba cada mañana para verle.
Miraba con un suspiro, detrás de una cortina, para que él no pudiera ver su cara.
Contaba los minutos esperando a verle pasar, como cuando eran novios.
Recordaba todos los momentos de amor que vivieron juntos y sentía esa sensación que te conmueve, esa chispa interior que llaman amor, ese impulso magnético que nos atrae.
Sentía mariposas, treinta años después de haberse muerto.
Y es que el amor, como todo lo que se siente dentro, no tiene tiempo.
Related Articles
¿Te casas dentro de poco? En Sintiendo Mariposas hemos preparado tres planes de belleza especiales para novia que seguro se adaptarán a tus necesidades. Pack novia Cleopatra. 149 euros. -Prueba...
Un suspiro le despertó y recordó la noche anterior, los juegos de palabras, las sonrisas cómplices cargadas de deseo contenido, aquella mirada precursora de la pasión que vendría, rodeada de...
Ya llevamos unos días recibiendo relatos y textos relacionados con "Sintiendo Mariposas" Aún estás a tiempo. Y a ti, ¿qué te hace sentir mariposas? Esperamos tu texto.